Déjame amarte & Te amo
Recuerda & Tú dices-Dios te dice
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5
Dios te dice
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Carta de Amor del Padre
Espera & Mi querido Hijo
La Palabra & La Esperanza
Las Tormentas
Que existe y que no
Dr. Pasteur & La Humildad
Alma de Niño
Somos lo que Somos
Estás muy ocupado
El Secreto de la Felicidad
La lógica de Einstein & Los pavos
Uno Crece
Aprendiendo a Amar
Confía en mí & Ánimo
Bienaventuranzas
Dale tiempo a Dios (oración)
Nuestra Vida - una Alabanza
Muere lentamente & La Vida
Ese es Dios & Servir
La Navidad es Amor
Nos han secuestrado al Niño
La Vida Nueva
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Las Tormentas
Cuentan
que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la
Naturaleza
para que –según él – le rindieran mejor sus cosechas.
¡Y Dios se lo concedió!
Entonces
cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía;
cuando pedía
sol, éste brillaba en su esplendor;
si necesitaba más agua, llovía más
regularmente; etc.
Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su
sorpresa y estupor
fueron grandes porque resultó un total fracaso.
Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la
cosa,
si él había puesto los climas que creyó convenientes.
Pero Dios le contestó:
–“Tú
pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía.
Nunca
pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra,
ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que
la destruyan ...
Así nos pasa:
queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas.
El optimista no es aquel que no ve las dificultades,
sino aquel que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás.
Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas,
las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer.
Por
eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona,
para
hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías, por chubascos
pasajeros.
Una tormenta en tu vida seguramente hará estallar el
pensamiento en miles de relámpagos
por segundo, y seguramente, creerás
que todo es maldición y mala suerte,
pero la fe, la constancia, la
voluntad y la resignación, harán que logres como cosecha,
los mejores
frutos que solo se obtienen cuando el frío de los años ha endulzado tu
decir,
tu obrar y tu soñar.
desconozco su autor
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