Reflexiones sobre Versículos Bíblicos



Gálatas 6,2
¡LLevad cada uno las cargas del otro! 

 



La Carga del Otro


Nadie puede dejar de lado las cargas del otro, ni tampoco las molestias
que éste le ocasiona. ¡Ni siquiera le conviene desear quitárselas de encima!

"Llevar" significa soportar, aguantar, sobrellevar mutuamente
las mutuas molestias.

"Llevar" significa hacer uso de la autorización y la posibilidad
de perdonarse mutuamente los inconvenientes sufridos.

"Llevar" significa comportarse unos con otros de manera amable,
no como se hace con las personas viles y malvadas, sino con las personas
pobres y enfermas - algo así como lo que es natural entre los pacientes que
comparten habitación en un hospital.

Por tanto, "llevar" es lo contrario de la ceguera e indiferencia frente
a las recaídas y pecados de ambas partes, pero también lo contrario de
toda indignada inculpación y reparto de golpes al tomarlos en consideración.

"Llevar" consiste en apoyarse todos unos a otros, cargado y encargándose
del otro junto con las cargas de ambas partes, como compañeros en un camino
que han iniciado juntos y que sólo juntos pueden seguir y rematar.

"Llevar" supondrá también necesariamente descubrir la viga en el ojo propio
y encontrarla mucho más interesante que la paja en el ojo del hermano.

Con ello se consigue que circule el aire entre unos y otros, mientras que todo lo
demás sólo puede conducir a la asfixia.

Con ello no cambia todo, pero sí algo.

Al llevar mutuamente vuestras cargas, hacéis en lo pequeño y particular lo que
Él ha hecho y hace en lo grande y general, Él en cuanto Hijo de Dios y
Salvador absoluto ...

Karl Barth

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1 »No juzgéis a nadie, para que nadie os juzgue a vosotros.
2 Porque así como juzguéis se os juzgará, y con la medida que midáis a otros, se os medirá.
3 »¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo,
y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?
4 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla del ojo
5 ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo,
y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.
Mateo 7:1-5


»¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo
y no le das importancia a la viga que tienes en el tuyo?
Lucas 6:41



No fracasa en este mundo quien le haga a otro más llevadera su carga.
Charles Dickens




Nuestras cruces

“Quien quiera ser mi discípulo, mi discípula,
tome su cruz, cárguela, y sígame.”
(de San Mateo 16:21-28)


Son tus palabras, Jesús.
Pero suenan tan difíciles, tan duras,
tan crueles en algunas circunstancias.
Porque las cruces que la vida nos presenta
son pesadas, son injustas, son indignas muchas veces.
¿Cómo cargar con una enfermedad que nos consume?
¿Cómo cargar con el hambre, la violencia, la discriminación,
la indiferencia, la persecución,
las acusaciones falsas, los abusos, las violaciones?
¿Eso nos pides, Señor? ¿Son esas tus cruces?
¿De verdad quieres que carguemos con esos pesos?

Perdón, Jesús, pero esas cruces no puedo cargarlas,
porque si las cargo no podré seguirte a ninguna parte.

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¿O será que no te hemos entendido bien?
¿Será que hablas de otras cruces
o de alguna otra manera de cargarlas?
Porque también dijiste: “vengan a mí,
yo los haré descansar de sus trabajos y cargas.”
Yo necesito descansar, querido Jesús.
Necesito creer que tu Evangelio,
es la buena noticia del amor de Dios
no una nueva carga para mi vida ni para la vida de nadie.
Por eso, tal vez, pienso que las cruces que nos invitas a cargar,
sean aquellas capaces de darnos el descanso
que tanto buscamos.
No un descanso egoísta sino un descanso que incluye,
que suma, que es para todas, para todos.
Cargar con tu misma pasión hacia quien necesita,
llenarnos de tu mismo amor hacia las personas simples y pequeñas,
aprender a denunciar sin miedos las injusticias y toda acción cruel,
no callar ante las violencias, las descalificaciones, los atropellos,
apartarnos de toda estructura que oprime y que aliena,
en lugar de llenarnos de miedos ante lo incierto.
Abrazar a quienes están tristes
y dejarnos abrazar cuando la tristeza nos toca,
sentarnos con quienes están solos,
reír con los niños y las niñas,
cantar más, jugar un poco, vivir intensamente.
Sí, quizá sean éstas las cruces…



Benditas cruces que anuncian descanso,
que auguran libertad a la vida.
Contigo las cargo, buen Jesús,
y te sigo por los rumbos de ese Reino
que todavía quiere venir totalmente hasta nosotros.


Gerardo Oberman
Red Crearte - adapt.