Gracias Señor


Por todo cuanto me diste en el año que termina.

Gracias por los días de sol y los nublados tristes.

Por las tardes tranquilas y las noches oscuras.

Gracias por la salud y por la enfermedad,
por las penas y las alegrías.

Gracias por todo lo que me prestaste y luego me pediste.

Gracias Señor, por la sonrisa amable y por la mano amiga,
por el amor y por todo lo hermoso y por todo lo dulce,
por las flores y las estrellas,
por la existencia de los niños y de las almas buenas.

Gracias por la soledad, por el trabajo, por las inquietudes,
por las dificultades y las lágrimas.

Por todo lo que me acercó a Ti.

Gracias por haberme conservado la vida,
y por haberme dado techo, abrigo y sustento.

¿QUE ME TRAERÁ EL AÑO QUE EMPIEZA?

Dame paciencia y humildad,
desprendimiento y generosidad.

Dame Señor, lo que tú sabes que
me conviene y yo no sé pedir.

Que tenga el corazón alerta, el oído atento,
las manos y la mente activas,
y que me halle siempre dispuesto a hacer tu Santa Voluntad.

Derrama Señor, tus gracias sobre todos los que amo
y concede tu paz al mundo entero. 
Así sea.





El año nuevo se nos presenta como un libro con las hojas en blanco.
Redactemos la página de cada día de tal manera que
al término del año lo que hayamos escrito sea
para nosotros causa de júbilo y no de remordimiento.
M.S. Fontaine

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No sólo al inicio del año se nos presenta
la oportunidad de volver a empezar.
También ocurre al despertar cada mañana:
se nos ofrece la posibilidad de comenzar de nuevo
y de corregir nuestros errores.
M.S. Fontaine