Mi corazón canta agradecido


Señor, mi corazón rebosa de agradecimiento
por tantos dones y bendiciones tuyas.
No bastaría el canto del corazón y de los labios,
si no pusiera mi vida a tu servicio,
para darte testimonio con mis acciones.
A ti la gratitud y la alabanza.
Tú me has sacado de la nada y me has hecho tu elegido;
me has hecho feliz con tu amor y tu presencia.
No te conozco bien,
no conozco siquiera mis necesidades.
Pero Tú, ¡oh Padre!, Tú nos conoces por entero.
Soy incapaz de amarme a mí mismo como Tú me amas.
Tú, ¡oh Señor!, me has creado con un solo corazón,
para que sea para Ti, sólo para Ti.
Señor, estar ante Ti es lo más grato que pensar se puede.
En este momento me presento ante Ti.
Acéptame cuando y como quieras.
Haz de mí según tus deseos.
Tú eres mío y yo soy tuyo.
Me has creado a tu imagen, de un poco de polvo,
y me has hecho hijo tuyo.
Honor, gloria y alabanza para Ti,
por los siglos de los siglos. Amén.
Sundar Singh





Mi Señor y Dios, mi único y mi Todo,
anhelo solamente por ti y
donde tú estás allí se encuentra el cielo.
Solamente tú puedes apagar el hambre y
la sed de mi corazón,
pues tú lo has creado -
para ningún otro
sino para ti solo.
Entra y reina para siempre.

Sundar Singh, La India




Has roto mis ataduras

Dios mío,
te recuerdo con agradecimiento
y proclamo tu amor hacia mí.

Que mis huesos se empapen de
tu amor y digan:
Nadie está tan cerca de mí,
nadie me quiere tanto como El.

Has roto mis ataduras.
Contaré en la comunidad cómo
lo has hecho, y todos mis
compañeros dirán:
Tenemos un Dios que es bendición.

Donde El entra,
se va la muerte
y brota la via
a raudales.

S. Agustín



Señor resucitado,
el triunfo de la vida, tu muerte, toda muerte está vencida.
Te elevas, y te quedas a mi lado.
Estás de amor y gloria coronado:
envuélveme en tu luz amanecida.

Y estás aquí también resucitando,
en cada corazón que ama y que espera,
el miedo y la tristeza desterrando.
Cristo la Esperanza, la eterna Primavera.

Venimos Señor, con nuestras viejas heridas, tú las conoces.
Venimos a ti, con nuestros miedos y cansancios, tú lo sabes,
sabes del amargor de nuestras caídas.

Señor nuestro; nos acercamos a ti,
Señor resucitado, luz del mundo, para que nos ilumines,
para que nos rescates de nuestros sepulcros,
para que nos aliente la energía de tu Espíritu.
Llénanos de la fuerza de tu amor,
que seamos una Pascua verdadera.
Amén.

Iglesia Evangélica Española